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Su Santidad Francisco,                                         Mons. Franco Coppola

Casa Santa Marta 00120,                                      Su Santidad Juan Pablo II 118, Álvaro Obregón,

Ciudad del Vaticano.                                             Guadalupe Inn, 01020 Ciudad de México, CDMX.

Y tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara. (Gen. 2,15)

Querido Hermano Franciso, que el amor y la protección de nuestro creador esté contigo.  Nosotros, hombres y mujeres indígenas de los pueblos Tutunaku y maseual, quienes habitamos a lo largo de la cuenca del río Ajajalpan en la Sierra Norte de Puebla, México, te hacemos llegar nuestra palabra para compartir nuestra tristeza y  dolor por la destrucción que de nuestra Madre Tierra están haciendo empresarios que pensamos no conocen nuestra historia, nuestra cultura, que no saben cómo escuchar a la Madre Naturaleza que cada día nos habla, nos cuida, nos da vida, tal vez porque nadie les enseñó como a nosotros, que todos somos hermanos y todos somos hijos y guardianes de la Tierra, que la tierra no nos pertenece, nosotros pertenecemos a la Tierra.

Dicen los empresarios, junto con gentes del gobierno que sus proyectos de minería, petróleo, gas, hidroeléctricas, nos traen progreso y desarrollo.  Y nosotros miramos diferente, miramos que lastiman la tierra, secan los ríos, se adueñan de manantiales y nos dejan sin agua; hacen acuerdos con unos cuantos sin respetar a los más humildes, a nuestros ancianos; distinguen a los que más tienen de los que tenemos poco y compran conciencias aprovechando que hay hermanos con mucha necesidad y que por algunos pesos entregan su parcela, les entregan una firma, traicionan al pueblo. Y pues ellos, los empresarios ricos y también algunas gentes del gobierno dicen que somos ignorantes porque no tenemos mucho estudio, porque seguimos hablando nuestra lengua, o haciendo nuestros rituales cuando sembramos, cuando falta la lluvia, cuando viene la enfermedad.  Se desesperan cuando tomamos tiempo para hablar y decidir en asambleas, cuando tomamos tiempo para orar y pedir a nuestro Padre Dios que nos guié para que las asambleas vayan bien, para que los acuerdos sean los mejores para nuestros pueblos.

Ya les hemos dejado claro que no aceptamos sus proyectos de muerte, porque estamos “arrasando irracionalmente las fuentes de vida que es una herencia gratuita y frágil que recibimos para proteger” (DA 471), sabemos que los proyectos de muerte dejarían: una tierra enferma, ríos contaminados, odio y división entre hermanos, y por eso nos han lastimado, nos han amenazado, nos han insultado, nos han puesto denuncias penales. Y hay quienes dicen que nada podemos hacer porque son empresas poderosas como Walmart, Grupo México, Almaden Minerals, Deselec 1- Comexhidro, ICA. Pero no nos queda otro camino que seguir defendiendo nuestros derechos pues  ¿a dónde iremos a vivir entonces si ellos se adueñan de nuestro territorio?, ¿a dónde podremos ir a cultivar nuestro alimento, a hacer nuestras danzas, a celebrar la vida? ¿Cómo dejar estas tierras en donde están enterrados nuestros padres, nuestros abuelos y abuelas, donde está nuestro corazón?.

Ya hemos andado también los caminos que las leyes nos dan para defender nuestro territorio, pero parece que las leyes están hechas para su favor, de los empresarios y no de los pueblos indígenas.

Ya nos dimos cuenta que mienten, que engañan, que son como lobos con piel de oveja en quienes no podemos confiar.

Por eso hermano Francisco, queremos pedirte tu oración, tu palabra, tu solidaridad. Vivimos tiempos difíciles, tiempos que nos dicen que necesitamos fortalecer nuestra fé, nuestra espiritualidad, nuestra decisión de seguir siendo pueblos con nuestra identidad y cultura de las que estamos orgullosos. Necesitamos tu oración y tu palabra para seguir caminando con amor y esperanza, para que el corazón de estos empresarios y  gente del gobierno que no nos respetan y que no aman a la Madre Tierra puedan abrirse al amor a los demás y comprendan que somos hermanos y que no se puede dañar a la Madre tierra sin dañar a toda la humanidad.

Te pedimos nos recuerdes en tu oración a nuestro Padre, y nos hagas llegar una palabra de esperanza que nos ayude a saber cómo enfrentar este momento de agresión, que pone en riesgo nuestra vida como pueblos.

Así unidos por el “desafío urgente de proteger nuestra casa común”(LS.14) te pedimos audiencia para serguir con la tarea encomendada en el Laudato si, de “colaborar como instrumento de Dios para el cuidado de la creación, cada uno desde su cultura, su experiencia, sus iniciativas y sus capacidades por que el desafío ambiental que vivimos, y sus raices humanas, nos interesan y nos impactan a todos”. (LS. 15)

Organización Tutunakú-Nahua en Defensa del Territorio y sus pueblos

Municipios y comunidades de Ahuacatlán, Bienvenido, Jopala, Tepatlán, Tlapacoya, Tepango, Olintla, Amixtlan, Huehuetla, Zoquiapa, Cuatepalcatla, Guadalupana, San Mateo Tlacotepec, Francisco Osorno, La Pila, Pachoc, San Miguel Jojupango, Rancho Nuevo, Zongozotla, Xochicugtla, Xochimilco, San Martín del Progreso, Altica, Africa, Xochicuautla.

 

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